En 1928 Victoriano Gil, ciudadano de Cantabria, migró a Cádiz en busca de una oportunidad. Fue en El puerto de Santa María donde empezó a forjar su sueño.
Mi abuelo tenía una bodega, él mismo pisaba la uva y los embotellaba. Se levantaba a las 4 de la mañana para hacer el vino que vendía en los 19 bares que tenía...
El centro de su actividad comercial se registraba en la antigua Tienda de Rueda, donde paraban un sinfín de personajes populares, ubicada muy cerca de la destilería Gil, en la calle Ganado, donde el montañés elaboraba con alambiques los anises Imperial y Flor de Valdáliga, además de licores de cacao, coñac, ginebra, brandy, ponche y aguardientes.
era un despacho de vinos, como todos los demás, aquí lo único que se vendía era vino y café, no había comida. Mi abuelo estuvo al pie del cañón hasta su muerte en 1977.
Antonio Gil, hijo de Victoriano apodado «El gafas» el cual llevaba desde los 16 años detrás de la barra ayudando a su padre, se hizo cargo de los negocios, pero desgraciadamente falleció joven y sin el al mando fueron cerrando la mayoría de establecimientos levantados por Victoriano. Afortunadamente La Bodega Los Maeras sobrevivió y gracias a su actual gerente, nieto de Victoriano, David Álvarez Gil el restaurante es hoy un referente en la provincia.
A día de hoy el restaurante ofrece comida tradicional española totalmente adaptado al cliente celíaco.
Siempre que salía a disfrutar con ellos de una buena velada gastronómica, observaba que la carta no estaba especialmente adaptada además de reducida.
Por esa razón decidió enfocar el restaurante a la cocina sin gluten. Una especialización muy agradecida por las personas que padecen celiaquía.
Haz tu reserva para un día especial o simplemente porque te apetece probar la mejor comida sin gluten de la provincia.
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